Cuadro de Arnold Böclin "La isla de los Muertos" (1883)
Música: "La isla de los Muertos op. 29"- Sergei Rachmaninov (1908)
Graves y óseas se traducen invencibles
Las frías paredes enhiestas, marmóreas, que desafían
Con su blanco hielo, cubiertas por un gris reinante
Que une ríos y cielos y todo lo que hay.
Noble y desafortunada barca, harto conocida.
Ingrávida, en su periplo infinito al Hades.
Perpetuo Caronte al miserable trabajo
Ya acostumbrado a las aguas del morbo.
Cárcel, y eternidad, vasta letanía el inframundo despide
constante e insoportable, a las almas en agonía.
Dies iraes, maldita calma, aburrido proceso
Hasta entonces no será más que resignarse:
Las almas huyen del tiempo.
Pero si el Tiempo exhalase aquí sus últimos aires,
Aquí en este antro olvidado, se llenaría oportunamente
El viaje de fortuita esperanza y rezarían todas las almas.
Inclaudicable el propósito, impostergable huida, la vida sería.

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