jueves, 9 de agosto de 2012

San Patricio

Ahora cuando el frío roce
  con su hastío el cristal de mi ventana
    no preguntaré dónde te has metido,
      ni qué ha sido de mi parte enamorada.

No buscaré en los cajones, 
  ni en mi alcoba, no me atrevo;
    los perdones que te debo
      ni los cojones que me faltan.

Ahora cuando las sábanas

  pidan clemencia a mi piel endurecida
    no responderé con sollozos
      a mi alma en agonía;

no pediré excusas

  y volveré al ruedo haciendo palanca,
    buscando en cada esquina
      el cáliz perpetuo de tu pelo
  que se encuentra lejos a mi Retina.

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